Alto Perú es un barrio en el que es difícil crecer debido a la violencia, delincuencia y tráfico de drogas. Sin embargo, tenemos el privilegio de vivir frente al mar y por esto la forma más natural de impulsar un cambio fue a través de la conexión con la naturaleza. Empezamos llevando a los niños del barrio a la playa a aprender a surfear, la idea era encontrar un lugar de calma donde puedan ser ellos mismos y vincularse a través del deporte.