Abriendo Caminos en Alto Perú

Sobre cómo pensar en los más pequeños y sus familias favorece a todo el barrio (y por qué no, a toda la ciudad).

Mary vive en la parte más alta de Alto Perú, sus hijos tienen 6 meses y 2 años y medio. Para salir de su casa normalmente subían 20 metros hasta la pista del Morro Solar para tomar un moto taxi por S/. 1.50 para bajar a un PRONEI que está a cuatro cuadras de su casa, ya que bajar hacia la pista con los dos niños era imposible. En esta parte del barrio viven más de 34 bebés menores de 3 años de edad, además de un grupo más grande de niños de entre 4 y 11 años. La mayoría de estas familias con niños pequeños recurre a la misma estrategia de Mary (subir unos metros y usar un moto taxi) para salir de sus casas.

Ante esta situación nace el proyecto “Abriendo Caminos”, enfocado en la mejora de la infraestructura física (y emocional) de una ruta transitada por madres gestantes, bebes y niños pequeños en nuestro barrio, Alto Perú en el Distrito de Chorrillos. El objetivo: promover la caminabilidad y favorecer la conexión de los cuidadores con sus niños, conectándolos además con la ciudad.

“Abriendo caminos” surge en el marco del programa Urban95*, el cual tiene como principal objetivo la creación de ciudades saludables, prósperas y estimulantes que fomenten el buen desarrollo de los niños pequeños y sus familias. El programa parte de una idea muy concreta: si un barrio es adecuado para las embarazadas y los niños pequeños, también tenderá a fomentar la formación de comunidades fuertes y a favorecer el desarrollo económico. *(Como parte del programa Urban95, participamos de la “Escuela de Producción de Espacio Público / Barrio-niñez” organizada por la Coordinadora de la Ciudad en Construcción (CCC), la Gerencia de Desarrollo Social de la Municipalidad Metropolitana de Lima, en ese contexto implementamos este proyecto de 4 meses).

En Alto Perú se vive los mismos problemas que en muchas zonas de la periferia de Lima y de las ciudades latinoamericanas: hacinamiento, informalidad, falta de acceso a servicios, abandono. ¿Cuán difícil es crecer en un contexto con estas características? Diversos estudios revelan que, en las comunidades desfavorecidas, la falta de recursos y oportunidades hace que el desarrollo infantil sea peor, problema que se transmite de generación en generación (Gupta y otros, 2007).

Nuestra propuesta apunta al fortalecimiento de vínculos comunitarios usando como vehículo la transformación y mejora de infraestructura de espacios públicos. En este caso, usamos como medio el mejoramiento de una calle peatonal en ladera para fomentar el trabajo colaborativo entre vecinos, identificando oportunidades y retos en conjunto, asumiendo roles y responsabilidades, haciendo el cambio en comunidad, fomentando la cohesión social que tanta falta hace. El trabajo conjunto y los efectos de la cohesión social no solo mejoran la vida en el barrio, sino que incidirán en la salud mental y desarrollo óptimo de los más pequeños, considerando que está ampliamente demostrado que el entorno social en el que se crían, se desarrollan y aprenden a interactuar los niños puede llegar a afectar en gran medida a la calidad de su desarrollo (Goldfeld y otros, 2015).

Fuimos abriendo caminos a través de un proceso de encuentro y labor conjunta, sumando los esfuerzos de vecinos y vecinas vinculados con un objetivo común que inició con faenas de limpieza, recuperación de caminos, construcción de pircas, mejoramiento de una escalera, construcción de una zona de descanso, arborización y sembrado de plantas, y que culminó con un evento de celebración con una exposición de fotos caminable. ¡En Alto Perú vamos abriendo caminos para los más pequeños!

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